La foto. Pensé de inmediato y asumí la vergüenza del exceso pictórico, de quien ansia la 'mejor cara', esa anunciada y hasta vulgarizada en revistas, libros, panfletos de imagen-arquitectura.
Me aturdió aquel pensamiento. Sentirme víctima de la industrial cultural, de la arquitectura de magazine.
Era la una de la mañana en la Ciudad de México. Se esparcía el silencio y resoplaba el viento como espectro de las luces y de los semáforos intermitentes. Durmientes la mayoría. Eran todos secuestrados en sueños que los llevaban a la intimidad de su frustración, deseo, inoperancia o ilusión. ¿Cuánto vacila uno en la ciudad inconsciente?
Lejos de aquella imagen, de la que ahora soy parte y me extingo a cada letra, pase, hacía la última definición de arquitectura.
Hacer, el diseño es una acción, si reflexionamos en torno a porqué y para qué hacemos, si buscamos en la causa realmente honda de ello… destruiremos las explicaciones sociales, psicológicas, antropológicas y la Historia misma, para naufragar en el inicio indecible o quizás inexistente de lo que somos. Millones de años en proceso evolutivo han formado en nuestras mentes-cuerpos el poder hacer. Ahí, en ello, se encuentra el móvil poético del diseño.