El objeto arquitectónico no es distinto a cualquier otro objeto producido por el hombre; es a la vez espejo que refleja las condiciones en las cuales nació y también catalizador de una dirección: señala, empuja, dirige hacia las expectativas, concepciones e ideologías de sus creadores. La cuestión que puede regresarnos a la problemática preestablecida es: ¿Quién es el creador del objeto arquitectónico? ¿Quién se puede adjudicar su creación? ¿El arquitecto hace arquitectura?
Era la una de la mañana en la Ciudad de México. Se esparcía el silencio y resoplaba el viento como espectro de las luces y de los semáforos intermitentes. Durmientes la mayoría. Eran todos secuestrados en sueños que los llevaban a la intimidad de su frustración, deseo, inoperancia o ilusión. ¿Cuánto vacila uno en la ciudad inconsciente?
Lejos de aquella imagen, de la que ahora soy parte y me extingo a cada letra, pase, hacía la última definición de arquitectura.