… cuando nos encontramos, nace la envidia de los dioses, tal vez, ésa sea nuestra eterna casa. [1]
Cualquier materialidad, cualquier lenguaje, cualquier geometría, cualquier funcionalidad, cualquier tecnología, debieran perseguir el ritual humano del habitar, de otro modo pueden ser edificaciones, pero están muy lejos de ser arquitectura.
Alarife tenía unos amigos que vivían en el bosque.
Un día fue a visitarlos pero le costó trabajo encontrar el lugar donde vivían porque en el bosque, como en el desierto, todos los lugares parecen iguales.
Observó, sin embargo, que el bosque era muy diferente al desierto. El desierto estaba vacío y el bosque lleno. Allá se podía ver lejos y aquí no.
…Los que construimos el laberinto valoramos el encuentro, por eso estas botellas al aire o estas palomas sin destino, pero con enormes alas, para encontrarte allá lejos, o acá cerca, y que tu lugar sea vecino del mío, del nuestro, que el nuestro sea el mundo…el universo…y entonces seremos la magia…seremos mil veces lo sagrado…
Era la una de la mañana en la Ciudad de México. Se esparcía el silencio y resoplaba el viento como espectro de las luces y de los semáforos intermitentes. Durmientes la mayoría. Eran todos secuestrados en sueños que los llevaban a la intimidad de su frustración, deseo, inoperancia o ilusión. ¿Cuánto vacila uno en la ciudad inconsciente?
Lejos de aquella imagen, de la que ahora soy parte y me extingo a cada letra, pase, hacía la última definición de arquitectura.
Como en muchas de las historias del mundo de la humanidad, el hombre común esperó hasta esa
madurez inhóspita que dan los años teñidos de otoño para intentar su patética rebelión.
Un día como cualquiera enfrentó al espejo y le dijo al hombre que se parecía demasiado a una
imagen que había temido que llegara, que era hora…
Los primeros maestros supieron instantáneamente tal vez por ser más ingenuos y limpios que
nosotros, que conocer el laberinto del mundo no establece jerarquías ni distinciones, genera más
maneras de abrazarse con la magia, con los interminables milagros de lo que existe, nos supieron
únicos y mágicos, con miradas nuevas tan valiosas, tal vez por ello hayan sentido que lo
realmente verdadero de enseñar y aprender es compartir el amor por lo que se enseña y aprende.
Fueron llegando uno a uno…con diferentes grados de puntualidad, según las concepciones temporales de cada uno…esto estaba previsto por lo que la tolerancia era muy importante, La cumbre de los mundos estaba por comenzar, había gran agitación y expectativa, por primera vez en la historia conocida se producía tal reunión, había sido muy difícil la convocatoria, había sido necesario construir distintas traducciones para las diferentes civilizaciones, teniendo en