Parte 1
Introducción: En torno al oficio
La arquitectura es una disciplina compleja debido a la cantidad de factores que se deben de tomar a consideración al desarrollar un proyecto. Ésta debe de pensarse como el conjunto de disciplinas que, al conjugarse, añaden una cantidad importante de variables haciéndola una profesión multidisciplinaria. Al momento de enfrentarse con el diseño arquitectónico es necesario considerar los aspectos urbanos, antropológicos, sociológicos y plásticos, por mencionar algunos. Si el diseñado no logra percatarse, vislumbrar y plasmar la gama de factores involucrados, el resultado final reflejará dichas carencias.
Esto a mi parecer resulta de suma importancia considerando el papel primordial que juega la disciplina en la vida diaria de sus usuarios. La arquitectura tiene la capacidad de dotar de calidad a las actividades que alberga al ser habitada.
No hay que olvidar que el hombre interactúa de manera cotidiana con los espacios en los que habita. Por más simple u obvio que parezca, es necesario percatarse que interactuar implica un diálogo constante; un intercambio de información que, en el caso del espacio y el usuario, es un diálogo que se presenta de manera sensorial. Por medio del intercambio de estímulos y privaciones que se tienden a través de los sentidos. Antes de interpretar un edificio, el hombre lo percibe con el cuerpo, de manera sensorial. Tacto, oído, vista… Habitar implica que se lleve a cabo dicha dinámica interactiva, entre el usuario y el espacio, de manera reiterada y constante en la escala temporal. Habitando.
Parte 2
Del lenguaje de la arquitectura
El lenguaje de la arquitectura se establece como uno propio que hace uso de los elementos que la conforman: muros, vanos, patios y pórticos por mencionar algunos. De manera similar, la manera en la que dicho lenguaje se estructura es similar a la de un idioma: letras, palabras, oraciones, y párrafos.
Al hacer uso de estos elementos, es necesario percatarse de la manera en la que se disponen en relación del uno con el otro: oraciones y conjugaciones, prosas o poemas. Saber poner en relación los elementos que la conforman como se moldea el espacio, o mejor dicho, se compone.
Al poner en relación los elementos y componerlos, es importante tomar en consideración a los factores naturales que el sitio brinda, aprovechándolos como herramientas que forman parte de la sinfonía. La luz, el sonido, las sombras, la temperatura e incluso el olor son herramientas de composición.
Al conjugar y componer los elementos se crean atmósferas. Éstas son el conjunto de ánimos y sensaciones que el espacio provoca a manera de imagen literaria, llegando a influir de manera determinante en la experiencia del habitante, comunicándose directamente a quienes lo experimentan. La atmósfera, en ocasiones, trasciende las barreras de la envolvente para verse reflejadas en su contexto.
Plasmar atmósferas requiere de un ejercicio de introspección por parte del diseñador. Reflexión y análisis de las memorias y experiencias personales e íntimas. Éste conjunto de sensaciones pueden ser posteriormente vertidas en el espacio, provocando así un diálogo entre los sentidos y el espacio.
Las atmósferas, a su vez, se entretejen por la manera en la que se guía al habitante a través del espacio. Es decir, a partir de los recorridos y trayectos que el objeto arquitectónico provoca o inhibe. En palabras del Arq. Carlos Mijares: “tránsitos y demoras”. Los recorridos dirigen las transiciones de un espacio a otro, mediando las tensiones e interacciones entre los espacios interiores y, eventualmente, conjugando al espacio interior con el exterior.
Parte 3
De los elementos y su composición
Para componer la arquitectura considero necesario tomar en cuenta dos conceptos fundamentales: la tectónica y la estereotomía.
La tectónica puede entenderse como el arte de ensamblar los elementos. Proviene del griego tekton referente a carpintero o constructor. El término hace referencia a la manera en la que las unidades que conforman al sistema estructural se intersectan: juntas, ensambles, amarres, apoyos o entretejidos de los elementos que se articulan para formar un todo; un objeto arquitectónico.
Por otro lado, la estereotomía se entiende como la relación entre el objeto arquitectónico y el suelo. Proviene del griego stereos, que hace referencia lo sólido. El término expresa la manera en la que se desplanta el edificio: a la forma en la que el peso se transmite de manera continua por medio de la fuerza de gravedad y consecuente compresión al suelo. Plataformas y taludes. Ligereza y masividad.
El valor artístico de un objeto arquitectónico es determinado precisamente por la manera en la que se integran, articulan y conjugan los componentes que forman parte del lenguaje arquitectónico, desde los más simples hasta los más complejos, así como su relación con el sitio y con el contexto, viéndose esto reflejado finalmente en la experiencia del ser en el espacio.
Fragmento del artículo publicado previamente en revista digital La Hoja de Arena. Junio 2014.





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