HOMBRE d i o s
El hombre recorre el mundo pensando ¿No podrá ser esto distinto?, y de repente…el mundo es otro…él siente un mareo leve, como el que sienten los Dioses al crear un Universo, o mil mundos que podría ser lo mismo.
…nos hace falta sabernos pioneros, descubridores, inventores de la posibilidad…apartarnos de la noción de que todo está inventado y disponible…nos cabe la responsabilidad de construirle al mundo alternativas.
Somos proyectuales, en nuestro latir humano esta guardada la posibilidad de lo impensable, pero posible. Somos la condensación de la posibilidad, pero debemos soltar la certeza, abrazar la incertidumbre, pues es en ese terreno donde lo nuevo puede germinar…
El bosque laberinto
Cuando el bosque laberinto nació sus árboles, el mundo era pequeño como una vida de hombre, sembró raíces de Dioses y parió unas leyes que fueron ramas dedos para escribir el viento. Fue capaz de acariciar cielos y besar aguas a escondidas, tesoros de oro fueron sus otoños, y gritos de arco iris sus primaveras.
El bosque laberinto siempre soñó ser refugio de la magia blanca de los que se buscan, por eso tejió en sus copas de árbol, el vino rojo de la música. Risas que cantan para quien sabe abrirse los oídos del pecho. Un sueño a veces es un molde de todo lo que late, aunque sea en paciencias centenarias.
El bosque laberinto borda para la luz un encaje de novia de las estrellas, magia de espejos de instante que flotan en los verdes mojados. Habita en él la belleza, que nace en la madrugada y baila en la noche, una y otra vez…
De la capacidad de enamorarse
Enamorarse, sentir en el cuerpo aquella sensación de plenitud incontenible que empuja los límites de la piel, que hace vibrar lo que supera la materia. Encontrarse con lo existencia de algo que viene de nosotros, un espejo con la suficiente capacidad de reflejo como para mostrarnos lo que todavía no existe, que depende de nuestro intento para existir…para ser.
Enamorarse de lo que podría estar, de lo que podría ser, implica estar en una constante actitud de proyecto, de vínculo con la incertidumbre de no saber el resultado, pero con la certeza de valorar el proceso.
¿Cuál es la naturaleza del hecho del enamoramiento? Hay en el proceso una superposición de virtualidades, de futurismos e historicismos que se conjugan en temporalidades efímeras, momentos mágicos e inexplicables, inmensidades contenidas y conjugadas con minúsculos milagros universales, no por generales, sino por ser capaces de transformar un universo.
¿creadores?, ¿creativos?
¿No es el diseño en cualquiera de sus expresiones una actividad creativa?, ¿No es propio del diseñador cierta cualidad para buscar y construir nuevas
posibilidades a la realidad existente (cualquiera sea el sentido de realidad que adoptásemos)?, ¿Será que tenemos tanto miedo a cambiar? ¿Estaremos
tan atados a nuestras cómodas estructuras que no queremos soltarlas, ni ser soltados por ellas? ¿Será que a alguien le conviene que aceptemos esta “realidad” empaquetada que solo podemos comprar?, ¿Será que los sistemas de enseñanza reproducen tal como nosotros (diseñadores) modelos preestablecidos (comprados) en vez de construir los propios, en vez de romper, en vez de “parir” (perdón por el uso pretencioso del término, pero creo es el más adecuado) con todo el dolor que esto puede suponer una facultad mas nuestra, mas cerca de aquí, de ahora…? Es así… hemos aprendido a decir y a creer, el sistema es lo que es y no hay más… ¿No hay más? ¿Realmente esto es lo que hay? Y la responsabilidad del cambio, siempre recae en otros, en los de atrás, en los del costado o en los de enfrente…sospechosamente nunca en nosotros…como ya he dicho, es hora, es más… se nos está haciendo tarde.
¿Podremos diseñarnos? ¿Podremos construirnos? ¿Tendremos el valor de romper algo de esto que lleva tanto tiempo quieto? ¿Nos atreveremos a hacer
las preguntas? No aquellas de las cuales ya sabemos las respuestas como estamos acostumbrados, aquellas que instalen la duda, la incertidumbre, aquellas que nos empujen a buscar, a levantarnos de la silla, sin brújula, pero con vocación de búsqueda.
Ponerse en juego…
Hemos tristemente, construido una manera de pasar por el mundo de manera callada y complaciente, la civilidad nos ha anestesiado, nos ha puesto más peajes y señales de disminuir velocidades que caminos, hay mucho más de codificado que de vivido.
He aquí una posibilidad cierta de atrofia de la vida, ¿Que sucederá cuando todas nuestras existencias estén catalogadas y mediatizadas? Cuando, (como ya está sucediendo hoy) , la representación sea más importante que lo efectivamente vivido, cuando haga falta que el mundo juzgue mediante una pantalla todo para que sea real y, aceptado o no. Hemos de revolver en nuestras entrañas todo aquello que nos hace humanos, con las herramientas que tengamos, aún cuando en el proceso se caigan nuestras paredes, nuestros límites, pues es la única manera de recuperar una existencia que está llenándose peligrosamente de enajenaciones y desvíos.
IN Disciplinar
¿Multidisciplinar? ¿Antidisciplinar? ¿Indisciplinar? ¿Cómo podría convivir una noción de Diseño como ésta con la concepción de una escuela de Arquitectura? ¿Es posible hacer diseño desde la pintura? ¿Existen nociones espaciales poéticas o musicales? ¿Hay arquitectura ficcional o ficciones arquitectónicas? Más aún, ¿Por qué no podríamos llamarle arquitectura a un escrito, o a un soneto o a un poema?
La disciplina ya no existe, es un modo obsoleto de contener el conocimiento, de encajonarlo en compartimentos que le hacen de cárcel, de límite. Es verdad que así hemos aprendido, pues en algún momento de la historia fue necesario. escindir la realidad, separarla, estudiar las partes. pero aún allí era evidente que este modo de ver, tan recortado y parcial era un modo forzado, una construcción humana “de lo contingente”, pero no “lo
contingente”.
Nuestro instrumento ha sido el análisis estático, y recortado de un sector de lo contingente. Se ha hecho evidente que este modo es insuficiente, sus límites son demasiado grandes. Es urgente construir otro modo. Tal vez un comienzo es lo divergente, lo que atraviesa pero no puede ser contenido, apartarse de lo límite, de lo contenido, de lo definido. Fluir en lo híbrido, en lo superpuesto, en lo que no tiene nombre pero sucede, en todo aquello que conjuga, articula, funde y funda. Tal vez, sólo tal vez, la búsqueda apunte hacia un totalidad indiferenciada, en donde una percepción totalizadora permita romper incluso la noción de observación-intervención.
Ilustraciones por Iván Martinez, 2014.




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