Fuente: Diego Valadez
El poblamiento se refiere a todas aquellas actividades que realizan las personas para modificar un entorno para poder asentarse en él. De esta forma, es necesario para el poblamiento dotar a este nuevo espacio de características que faciliten su vida diaria y satisfagan sus necesidades básicas. El poblamiento en México se da en contextos diferenciados, sin embargo una gran parte de los mismos están caracterizados por la apropiación de manera irregular de la tierra. Los nuevos pobladores se apropian de algún pedazo de territorio que legalmente no les pertenece, y si las condiciones políticas y de sitio son favorables, el poblado prospera y se consolida. Según Castells, los asentamientos ilegales del llamado tercer mundo para 1920 equivalían al 25% de la población mundial total, este porcentaje se incrementó a un 51% para 1980.[1]
El proceso de apropiación del territorio al margen de la ley se da por diversas situaciones, pero podríamos generalizarlo diciendo que esta situación se da generalmente por una falta de capacidad de la economía de mercado o de las políticas del Estado en proporcionar esquemas que permitan acceder a el bien básico de una vivienda a un porcentaje (alarmantemente alto) de la población. Este porcentaje, a diferencia de lo que se puede llegar a pensar, no está suscrito únicamente a los sectores de la economía informal. Existe una proporción importante de los pobladores de los asentamientos ilegales que se manejan dentro de empleos formales (más de la mitad según Castells[2]). De tal manera que la marginalidad habitacional no se empata necesariamente con la marginalidad laboral.
Parte importante del proceso de consolidación de un asentamiento, se refiere a la urbanización del poblado. Que no es otra cosa que insertar dentro de este hábitat colectivo las redes de infraestructura que contemplan los servicios básicos: luz, agua, drenaje, medios de comunicación y transporte; Se dice fácil, pero la lucha que implica la proporción de estos servicios, y el reconocimiento tácito de la autoridad al poblado que implica, se da a través de una lucha y esfuerzo continuo y coordinado de los pobladores.
El proceso de planeamiento y diseño urbano que se da, en muchas ocasiones, más de la mano de especuladores que de especialistas, difícilmente obedece a la superestructura de la ciudad. Esta condición abona al caos urbano que podemos encontrar en virtualmente todas las ciudades de los países en desarrollo. En términos de planeación urbana, resulta un problema de difícil solución a posteriori para las autoridades, lo cual incrementa, a un nivel muchas veces poco factible para los gobiernos locales, los costos de obras de gran magnitud que permitan optimizar la traza urbana.
La generación y gestión de algo tan complicado como lo es el poblamiento esta, en primera instancia, llevada a cabo por los propios pobladores. Esto se hace a través de un trabajo político importante, de gestión y organización de la propia comunidad, así como también, se produce una intensa negociación con la autoridad en busca de la legitimidad del poblamiento.
Una gestión exitosa de un proceso de poblamiento produce como resultado incidental, el incremento del valor del suelo. Los esfuerzos continuos de los primeros pobladores del asentamiento se ven recompensados con la plusvalía de su predio. Es entonces, cuando algunos de ellos deciden vender, no solo su terreno, sino su proceso de poblamiento.
[1] Castells, M. (1981) Capital Multinacional Estados Nacionales Comunidades Locales. Ed. Silgo XXI. Mexico [2] Ibidem





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