Fuente: http://www.diasdeplaya.com
“La ciudad, desordenada y anárquica, ha sido un lugar donde aquellos que sin poder, llegan a ejecutar un proyecto y logran hacer historia”. Saskia Sassen
Las ciudades se construyen y se continúan construyendo con cierto orden y bajo ciertas reglas definidas por un grupo disminuido de “expertos”. La historia de la ciudad ha estado inmersa en un deseo de planificación, donde cada elemento tiene un diseño y una función especifica, y donde se espera que todo esté estructurado de forma minuciosa para que trabaje perfectamente. Este tipo de visión ha llevado a que tal vez las decisiones que se han tomado con respecto a la ciudad y sus espacios urbanos no sean las más acertadas, pues en muchos casos, este grupo de “expertos del urbanismo” no siempre tiene una percepción amplia de lo requerido por las mayorías.
Contrario a esta situación, podría decirse que las ciudades hablan y tienen vida propia; cada habitante tiene una historia que contar, una forma de hacer diferente, una visión única y tal vez innovadora respecto a algo. Habitar y usar la ciudad implica pues imponer un nuevo orden sobre ella, una nueva acción a través de la cual los ciudadanos se reapropian de ese espacio organizado por los técnicos; ya que son estos -los habitantes ordinarios y cotidianos de la ciudad- quienes definen en ultima instancia cómo y de qué manera funcionan y se configuran los espacios urbanos.
En este sentido, en ese proceso de interacción habitante/ciudad, surge lo que podría definirse como una “an-arquitectura ciudadana”; un conjunto de “maneras de hacer diferentes” que constituyen las ‘n’ prácticas cuasi microbianas, efímeras e improvisadas ejecutadas por los mismos habitantes, que transforman las configuraciones espaciales que impone la arquitectura y el urbanismo. Esta an-arquitectura responde a un modelo de ciudad emergente; es decir, un espacio con vida propia que se autoorganiza y evoluciona a partir de las interacciones que se producen en la vida urbana y cuya configuración –a veces anárquica y desordenada- no es más que el resultado de la convivencia y la creatividad colectiva de sus propios habitantes.
A continuación les presento 5 propuestas de an-arquitectura ciudadana, que plantean diversas formas y estrategias para re-programar y re-imaginar la ciudad actual.
1. Código QR en el histórico barrio de Chiado / Lisboa, Portugal.
Lo códigos QR han sido usados en varias ciudades del mundo para la promoción del turismo y la información ciudadana. Sin embargo, en la ciudad de Lisboa, Portugal, una empresa de tecnología puso en marcha un uso bastante innovador de esta aplicación.
En el barrio histórico de Chiado, la firma MSTF Partners decidió construir Códigos QR en sus tradicionales pisos de adoquín. El objetivo de la intervención era recuperar el carácter del pavimento urbano al usarlo como medio para dar a conocer la historia del barrio, su construcción e importancia en la ciudad. De este modo, con solo acercar el teléfono móvil los códigos QR redirigen a transeúntes y visitantes a sitios web cargados con historias, leyendas e información asociada al sector. El diseño de los códigos mantiene el estilo de los típicos mosaicos de inspiración romana introducidos en el pavimento durante el sigo XVIII. Esta simple intervención, que ya cuenta con replicas en otras ciudades del mundo como Barcelona y Río de Janeiro, demuestra que nos es necesario intervenir en gran escala las calles para contar su historia, tradiciones y sus hechos más significativos.
Fuente: http://reprogrammingthecity.com
2. Dias de playa / Medellín, Colombia.
“Días de Playa” es un proyecto piloto, desarrollado en la ciudad de Medellín, Colombia, que busca romper el paradigma sobre como se diseñan y construyen los espacios urbanos en las ciudades: de un esquema cerrado y dirigido por “especialistas”, hacia uno colaborativo y de código abierto.
El sitio de intervención del proyecto fue la Avenida La Playa, una de las vialidades más importantes del centro de Medellín y uno de los referentes históricos más significativos; esto, debido a que por debajo de ella pasa una quebrada que en décadas anteriores fue el sitio de encuentro de la ciudad. La propuesta consistió en cerrar la vía al transito vehicular durante dos meses en la temporada navideña, para así volcar la atención hacia la calle como espacio público, y como lugar de encuentro y expresión colectiva. Durante ese tiempo se hicieron varias intervenciones gestionadas desde la misma ciudadanía como instalaciones artísticas, huertos urbanos, demarcación de señalización vial y pasos peatonales, además de una intervención en la superficie de la calle que incluyo pintura azul en memoria de la quebrada, así como una cubierta de arena a manera de playa artificial.
El proyecto además de la intervención física, incluyó el desarrollo de actividades sociales, culturales y recreativas. Los resultados en materia de reapropiación del espacio urbano y de movilización social fueron bastante positivos, además de que contribuyeron a sentar una reflexión en torno a las problemáticas de espacio público en la ciudad.
Fuente: http://www.diasdeplaya.com
3. Looking for a Landscape / Cambridge, MA.
En todas las ciudades abundan los elementos de servicios públicos como postes, cajas, tubos, coladeras, cables entre otros; sin embargo, si alguna vez se imaginaron que estos elementos podrían tener un uso más amigable adicional a su función técnica, pues el artista estadounidense Matthew Mazzotta presenta una interesante propuesta de re-uso para estas infraestructuras.
Este artista decidió intervenir las cajas de control de energía, teléfono y señales de tráfico inutilizadas, para convertirlas en nuevos lugares de descanso para los transeúntes de Cambridge. El proyecto se llama “Looking for a Landscape” y consiste en una serie de cajas en las que se instalaron cómodos asientos y binoculares, como una manera de que los ciudadanos se sienten a disfrutar y observar lo cotidiano de la vida urbana. La estructura que es móvil permite ubicarse en diferentes zonas de la ciudad, atendiendo con esto las demandas de mobiliario según el caso.
Fuente: http://matthewmazzotta.com
4. Sebras por la vida / Bogotá, Colombia.
Durante los últimos años en la ciudad de Bogotá, Colombia, han muerto en promedio 280 peatones al año; en su mayoría, como consecuencia de la mala señalización vial y del mal diseño de la infraestructura urbana, en cuyo contexto el vehiculo particular tiene la primacía.
Como consecuencia de esta situación, y a falta de acciones derivadas desde el mismo gobierno, en 2012 un grupo de colectivos ciudadanos se reunieron para ejercer acciones en pro de la movilidad y la seguridad peatonal de la ciudad. Fue así como pusieron en marcha el proyecto “Cebras por la vida”, una iniciativa para mejorar los cruces peatonales en lugares estratégicos de Bogotá, definidos a partir de información de accidentalidad provista por la Secretaría de Movilidad.
El proyecto que hasta la fecha a intervenido varios cruces peatonales de Bogotá y otras ciudades del pais, tiene como objetivo principal enseñar a los ciudadanos sobre la importancia de priorizar, proteger y dignificar al peatón, así como hacer un llamado a la acción ciudadana para pasar de la crítica a la política formal, hacia la acción proactiva y propositiva. El proyecto busca apostar a la construcción de una mejor ciudad desde abajo, con la ciudadanía como motor de cambio.
Fuente imagenes: http://cebrasporlavida.com/
5. The Cascade / Hong Kong
Las escaleras son un elemento común en las ciudades, sin embargo, en algunos casos su función va más allá de conectar niveles y solucionar los accesos a los edificios. En el rascacielos The Centrium en Hong Kong, el Edge Design Institute, decidió cambiar el aspecto convencional de estas escaleras al construir una estructura monolítica con mobiliario, que logro transformar este espacio de un lugar de transito a otro de descanso e interacción social.
Fuente: http://urbaning.org/tag/exhibition















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