La arquitectura es una práctica influenciada por un sinfín de variables y marcada fuertemente por los cambios del contexto y la sociedad donde se plantea. En la actualidad los nuevos arquitectos recién egresados se enfrentan muchas veces a una realidad muy diferente a la que creyeron o enseñaron en el ámbito educativo; y es que la pedagogía de la arquitectura en su mayoría aún responde a un sistema tradicional de transmisión de la enseñanza vertical y donde se profesa un control total del “creador” sobre el objeto arquitectónico y la realidad misma.
En este contexto y ante esta realidad de crisis, en el campo de la arquitectura han surgido una serie de personajes que han querido poner en duda muchos de estos planteamientos y han decidido indagar por la evolución y la situación actual de los conceptos pre-establecidos y asumidos por todos en el practica de la arquitectura. Así, en forma de rechazo a herramientas que muchas veces no están basadas en la realidad, el contexto social, económico, y arquitectónico actual, estos arquitectos no piensan perpetuar conceptos que se siguen planteando en la arquitectura sobre el objeto, la arquitectura espectáculo y en muchos paradigmas que en estos momentos son absolutamente obsoletos, y además que responden a una arquitectura de autor mas que de solución y que en este amplio sentido no dan respuesta a las necesidades de la sociedad ni se plantean preguntas importantes para el contexto actual: ¿cuál es el papel de los arquitectos en este nuevo siglo? y ¿cuál es el papel de los arquitectos respecto a la sociedad de hoy en día?
En el mundo han ido apareciendo a escena colectivos de arquitectos que en la mayoría nacen en contraposición a esta visión cerrada por la academia y a un sentir de inconformidad en la práctica, ellos, por su naturaleza investigadora buscan explorar nuevas formas de abordar la arquitectura y se enfrentan a la arquitectura bajo una única perspectiva que es la realidad. Así, buscan con sus propuestas no ejercer un control sobre las variables ni buscan dominar los parámetros, ellos al contrario buscan convertir cada problema en una herramienta proyectual multiplicadora de creatividad y saben que el fin de sus proyectos no es un objeto terminado y cerrado sino las dinámicas que sus propuestas luego van a generar, las transformaciones por parte del usuario y las apropiaciones que se van a dar. en este sentido; lejos de dominar ellos buscan estimular, lo que implica responder a variables inesperadas, ver como reaccionan con el proyecto y al mismo tiempo hacer un seguimiento y análisis del proceso pues ven en esta práctica una oportunidad importante de aprendizaje donde se puede proponer y “testear”, y donde se decantan errores y aciertos disciplinares. Esta forma de desafío a los procesos proyectuales se debe juzgar por su carácter anómalo, híbrido y experimental y la importancia que eso tiene como terreno fértil para aumentar en las herramientas de la arquitectura.
Dicho esto también es importante analizar las aportaciones que están haciendo estas nuevas formas de trabajo a la arquitectura ya que al nacer como contraposición crean nuevas estrategias de trabajo, buscan nuevos aliados fuera de la disciplina, se acercan a la gente para entre todos crear los instrumentos proyectuales, sus equipos de trabajo se basan en la multidisciplinariedad, crean redes de colectivos y sistemas de cooperación y transmisión de conocimientos entre ellos mismos y entre las comunidades y diseñan tácticas de acercamiento a la arquitectura para así crear entre todos ciudad, pero sin olvidar que su fundamento nace desde la base teórica y a la cual siempre están volviendo para retroalimentar.
De nuevo hay algo que reflexionar pues con la aparición de esta formas de hacer y ejemplos de acciones urbanas que se han realizado en diferentes ciudades y de diferentes formas se ha abierto una discusión sobre si esto sí responde a arquitectura o se esta dejando a un lado el papel del arquitecto para simplemente pasar a la acción; y es que muchas de las intervenciones que hacen parte del trabajo de estos colectivos sí tienen que ver con acciones, pero ahí hay un peligro grande que ellos mismos reconocen y es que lo más importante es saber y entender hay detrás de la acción, pues no se trata de la recreación de la acción o la acción sin reflexión, ya que está claro que la acción por acción no sirve de nada y muchas veces se trata solo de una espectacularización de este tipo de actos. Estas acciones aclaran, al igual que sus proyectos de arquitectura son fruto de un proceso de pensamiento y de reflexión donde se ponen en conjunción toda una serie de cuestiones que son el resultado de un proceso complejo de gestión de la información y que se obtiene de cada proyecto en particular, del lugar, de los factores económicos, sociales, ambientales y por supuesto de la propia experiencia e información del ciudadano. A partir de ahí, la acción es un detonante generador del proyecto o que pone en evidencia lo que debería ser el proyecto, también puede ser la que resalta una necesidad de un espacio o que pone en evidencia una problemática; de igual forma puede ser generadora de estímulos que involucren a los usuarios de un espacio y así platearse como un procedimiento de acción urbana y participación ciudadana, o un proceso de diseño colaborativo pues lo que se plantean estos colectivos a partir de las acciones es construir procesos de empoderamiento y trabajo colectivo que den como resultado acertados proyectos de arquitectura y buenos planes urbanos que manifiesten a su sociedad y sean sostenibles en el tiempo.
Es por esto que es muy importante ver como esta posición de la arquitectura se toma como negociadora entre la sociedad y sus espacios, estas dinámicas tenemos que verlas como generadoras de herramientas para un futuro más común así que no es tanto el ¿que? sino el ¿como lo hacen? Tenemos las instrumentos para tener un futuro mas social pues de eso se tratan estas experiencias que están abiertas siempre a incluir nuevos colaboradores y buscan aprender de cada uno, crear un dialogo y entender que no todo son acuerdos que de las diferencias y del negociar es donde siempre se gana y se pierde algo, pero asumir que la arquitectura tiene elementos que no siempre vamos a conocer y dominar pero que podemos aprender al paso y con la ayuda de todos, si estas practicas están sucediendo y las tenemos adelante, siento entonces no se trata tanto de construir nuevas realidades si no atender a las realidades existentes, observarlas y aprender de ellas.
Imágenes de Juliana Mesa, 2013.





Sorry, the comment form is closed at this time.